La historia y las investigaciones

Artículo publicado en El Nuevo Día.
La historia no es una disciplina estática, sino evolutiva. Se nutre de investigaciones interminables. Surgen nuevos datos, nuevas perspectivas, se calibran las fuentes y se reflexiona sobre eventos del pasado contrastados con las realidades del presente.
La evidencia de los historiadores siembre está incompleta.
Un libro de historia es sólo un relato de los eventos objeto de la investigación realizada al momento de su publicación. Existe un número infinito de datos y verdades por ser descubiertos.
La publicación establece los cimientos para el inicio de un escrito futuro basado en el descubrimiento de nuevas investigaciones.
El descubrimiento en 1799 de la Piedra Rosetta del año 196 AC modificó el conocimiento que se tenía sobre la civilización egipcia.
Asimismo, el hallazgo en 1947 de los manuscritos del Mar Muerto del año 3 AC (Dead Sea Scrolls) arrojó nueva luz sobre los inicios del cristianismo y del judaísmo.
Los libros de historia narran que la Guerra Civil estadounidense surgió para liberar a los esclavos. Sin embargo, omiten el hecho de que el presidente Lincoln ofreció a los confederados mantener la esclavitud a cambio de regresar a la Unión.
Nuevas perspectivas históricas han reposicionado el sitial de presidentes estadounidenses. Algunos ejemplos son la remoción en el 2022 de la estatua de Theodore Roosevelt de la entrada del American Museum of Natural History en Manhattan y la eliminación en el 2020 del nombre de Woodrow Wilson del School of Public and International Affairs de la Univeridad de Princeton.
En época reciente la desclasificación de los archivos soviéticos en Moscú aportó nuevos datos sobre lo acontecido en los pasillos del poder en el Kremlin durante la Crisis de los Misiles de 1962, lo más cerca que ha estado la humanidad de ser aniquilada.
Una de las investigaciones recientes más relevantes hechas en Puerto Rico fue realizada por el historiador Jorge Rodríguez Beruff. En su publicación “Las Memorias de Leahy: Los relatos del almirante William D. Leahy sobre su gobernación de Puerto Rico (1939-1940)”, se redescubre a este importante personaje ignorado por los historiadores hasta ese momento.
Los libros de historia le restan importancia al nombramiento de Leahy, el gobernador más poderoso que ha tenido PR, quien no solamente controlaba el gobierno local y los fondos de la PRRA, sino también ejercía influencia en la Marina de Guerra y tenía acceso directo al presidente Roosevelt.
Investigaciones recientes del Gobierno del presidente Truman revelan la verdadera historia tras el ELA y las versiones contradictorias del liderato local en la metrópolis.
Investigaciones del Gobierno del presidente Eisenhower reflejan su preferencia por que Puerto Rico continuara la ruta de la soberanía de Filipinas en lugar de la estadidad de Alaska y Hawái.
La publicación reciente de “El Jefe”, de la historiadora Nieve de los Ángeles Vázquez, aporta los resultados de una valiosa investigación que enmarca la invasión estadounidense de 1898 entre acontecimientos que tuvieron lugar en el mundo financiero de Boston y Nueva York, sumergidos en la corrupción política prevaleciente de la época.
Si bien los libros de historia atribuyen a Luis Muñoz Rivera haber conseguido la Carta Autonómica de 1897, las investigaciones de Vázquez reflejan otra realidad.
El rol de los magnates financieros en la metrópolis, las gestiones de los presidentes Cleveland y McKinley, y el efecto nefasto para España de la Guerra de Independencia cubana fueron los principales eventos que lograron la Carta Autonómica para Cuba y Puerto Rico.
Estas investigaciones redescubren la imagen de un Muñoz Rivera superhombre, entregado a su pueblo, y nos revelan a un ser humano imperfecto, que para sus motivaciones oportunistas se valió del populismo.
El uso de sus periódicos como herramientas políticas, su cambio veloz de lealtad con la llegada de los estadounidenses y su estrecha relación con el magnate del azúcar, Eduardo Georgetti, suscitan cuestionamientos sobre su carácter.
Al final, las investigaciones reflejan que no existen superhombres ni villanos, sino seres humanos imperfectos con virtudes y defectos que serán juzgados por sus ejecutorias según se validen en las nuevas investigaciones.